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EL PRIMER VIAJE
ALREDEDOR DEL MUNDO

Hernando de
Magallanes (1480-1521)
EL PROYECTO DE
MAGALLANES
Magallanes fue un
avezado y valiente marino portugués nacido en Oporto. Cuando entró al servicio de España ya
tenía la experiencia de haber participado de las expediciones portuguesas, al
Lejano Oriente, costeando el continente africano y luego navegando por el océano
Índico hasta alcanzar "las islas de las especias". Para Magallanes las
islas Molucas -de acuerdo a su interpretación del Tratado de Tordecillas-,
quedaban dentro de la jurisdicción de Castilla.
Balboa había cruzado el
istmo de Panamá y descubierto un océano que llamó "Mar del Sur".
Magallanes intuyó que América era un continente nuevo que se interponía entre Europa y Oriente. Pensó
que costeando la tierra descubierta por Colón, y navegando hacia el sur, tendría
que existir un paso que permitiera llegar a las Molucas por el oeste, lugar donde se producían las
famosas y costosas especias. Su intuición no lo defraudó.
Enemistado con el rey
de Portugal, que rechazó su proyecto, renunció a su nacionalidad y marchó a
España.
ORGANIZANDO LA
EXPEDICIÓN
El rey español aceptó
la propuesta y firmó las "capitulaciones" con Hernando de Magallanes. Sin
perder tiempo el experimentado marino organizó la expedición que realizaría una
de las mayores hazañas en la historia de la humanidad.
Magallanes no escatimó
gastos, a la hora de aprovisionar las naves, acopiando alimentos para un
viaje de al menos dos años. Buscó que nada faltara a la hora de llenar los
estómagos de sus tripulantes, y que las vituallas fueran tan variadas como de calidad, tanto
como para llevar algunas vacas que poco duraron .
El minucioso registro
del Archivo de Indias ha conservado los recibos por la compra de abundantes y
costosos barriles de los mejores vinos de Jerez y Oporto. El inteligente portugués
sabía que una ración de buen vino ayudaría a mantener la moral de sus
hombres en los difíciles días por venir.
Su sentido comercial y
previsor le llevó a adquirir una numerosa y variada carga de objetos y
baratijas (como cuchillos, telas, espejos, cascabeles, imitaciones de piedras
preciosas etc.) para poder comerciar con los pueblos que encontrara.
RUMBO AL SUR
Partió de San Lúcar de
Barrameda el 20 de setiembre de 1519.
Era una flota de cinco
naos (La "Trinidad", la "San Antonio", la "Victoria", la "Concepción" y la "Santiago"),
la "San Antonio" desplazaba 144 toneladas y era la mayor de las cinco naves
construidas en astilleros vascos y tripuladas por 265 hombres.
Luego de dos meses de
navegación alcanzaron las costas de Brasil donde los "espejitos de colores"
resultaron muy útiles a la hora de conseguir alimentos frescos y que Antonio
Pigafetta, cronista de la expedición, detalló minuciosamente.
Siguiendo hacia el sur
exploraron el Paraná Guazú, que ya había descubierto Solís y que hoy
llamamos Río de la Plata. Habiendo comprobado que no llevaba a ningún paso
prosiguieron su marcha.
Ahora navegaban por
latitudes cada vez más meridionales, cuyas aguas y costas por las que
pasaban, ningún europeo había visto antes.
EL ESTRECHO "DE TODOS
LOS SANTOS"
El 31 de marzo de 1520, ante la
proximidad del invierno, deciden hacer un alto en el viaje y entran en una bahía
bien protegida que descubren en la costa, de la hoy provincia de Santa
Cruz; el lugar fue bautizado San Julián.
Allí se hizo historia,
en ese lugar, el 1 de abril de 1520 domingo de Ramos, se celebró la
primera misa en lo que hoy es la Argentina y se realizó el primer contacto
con los tehuelches meridionales o "aoniken" -a los que llamaron
"patagones"- (la denominación está sujeta a polémicas y no todos los
historiadores aceptan que deriva del hecho de que sus pies parecían más grandes por el uso de pieles, otros se
inclinan por el nombre de un personaje de cuentos de la época, el gigante
"Patagón"). Si bien es cierto que los tehuelches eran de complexión
atlética y elevada estatura, Pigafetta hace una descripción exagerada de su
talla.
Allí, también, se
realizaron las primeras ejecuciones de europeos en esta parte de América. En la
isla, que
desde entonces se llama de la Justicia, dos capitanes españoles pagaron con su
vida la sublevación contra el jefe portugués.
Gaspar de Quesada decapitado,
Luis de Mendoza muerto y descuartizado y dos amotinados abandonados a su suerte,
pusieron fin a la conspiración contra
Magallanes. Gustavo Gabriel Levene, en el tomo I de su "Nueva Historia
Argentina" comenta: "Y reanudó la marcha, como evidencia de que las proas del
avance humano deben tener, a veces fatalmente, ausencias de misericordia..."
Por una trágica
coincidencia, más de cincuenta años después y en el mismo lugar, Sir Francis Drake hizo
decapitar a uno de sus oficiales que había osado meter mano en el
tesoro del corsario de su Majestad Británica.
Dos días después de los
sangrientos sucesos la flota de Magallanes entra en la desembocadura del río Santa Cruz y
permanece allí dos meses.
Al proseguir viaje la
nao "Santiago" se hunde, en las cercanías del lugar mencionado.
El 21 de octubre
descubren un cabo y por la festividad de la fecha lo nombran, de "Las Once Mil
Vírgenes" luego ingresan al estrecho que Magallanes denominó "De Todos los
Santos", pero que la posteridad prefirió llamarlo con su nombre. Durante la
exploración del mismo la nave "San Antonio" aprovecha la oscuridad para
desertar y retorna a España.
EL OCÉANO PACÍFICO
El 28 de noviembre de
1520 entraron al "Mar del Sur" pero Pigafetta escribió que "llamamos "Pacífico"
porque mientras hicimos nuestra travesía no hubo la menor tempestad".
La "Trinidad", la
"Victoria" y la "Concepción" pusieron rumbo noroeste y durante tres meses y medio
navegaron sin ver tierra

Mapamundi de
Battista Agnese realizado en 1543
con la
trayectoria de la expedición de Magallenes.
La imposibilidad de
abastecerse de alimentos frescos en las costas patagónicas (salvo algunos
pingüinos según el relato de Pigafetta) dejaron a la expedición en mala
situación para tan larga travesía.
Las penurias y
privaciones fueron insufribles y el cronista italiano las describe con detalle.
Galletas agusanadas y
empapadas de orines de ratas, el agua potable podrida, alimentos echados a
perder y el hambre haciendo estragos. El cuero, el aserrín de madera y las ratas
pasaron a la categoría de manjares. Por falta de vitamina C, el
escorbuto hace su aparición y Pigafetta hace la primera descripción que de
él se conoce. Las enfermedades empezaron a diezmar a la tripulación y diecinueve hombres
murieron de la avitaminosis.
El mar, el cielo, el
hambre y las enfermedades fueron su única compañía en esos
interminables meses.
Pigafetta no dejó de
anotar toda observación y señaló la existencia de un grupo de estrellas a las
que denominaron "Cruz del Sur" y también descubrieron dos nebulosas, próximas al
Polo Sur Celeste, que hoy se llaman "Nubes de Magallanes".
El cronista italiano,
que a veces exageró ingenuamente en sus descripciones, fue, sin embargo, un
agudo y detallista observador. Así explicó como los patagones hacían fuego
frotando un varilla de madera contra la médula de otra, como se vestían y
vivían. También escribió, expresivamente, sobre los guanacos y
pingüinos, de las costas patagónicas, que por primera vez vieron los europeos.
Plantas y árboles desconocidos también fueron motivo de su curiosidad y
descripción.
Sin duda su relato
salvó, para la posteridad, los pormenores de una hazaña única.
LAS FILIPINAS
El 6 de marzo de 1521,
después de recorrer 20.000 kilómetros de océano en medio de crueles
padecimientos descubrieron las islas Marianas. La expedición de Magallanes
descubrió que la Tierra era más grande de lo que imaginaron y que la
separación entre América y Asia era mayor de la supuesta.
Luego de aprovisionarse
y descansar un poco reiniciaron su viaje llegando a la isla de Cebú en las
Filipinas; acababan de descubrir este archipiélago. Allí abrieron un almacén donde
comienzan a intercambiar baratijas y diversos objetos por alimentos y oro. La
ignorancia de los isleños acerca de la codicia de los europeos por el preciosos
metal les permitió hacer un pingüe negocio.
MUERTE DE MAGALLANES
En la cercana isla de
Mactán desembarcaron y fueron rechazados por los nativos. En la sangrienta pelea
Magallanes pierde la vida el 27 de abril de 1521 y la posibilidad de
gozar en vida de la merecida gloria que su viaje produciría para su nombre.
Cebú también se rebela
y dejando atrás varios muertos se embarcaron en busca de las Molucas.
El mando de la
expedición terminó en las manos del vasco Juan Sebastián Elcano, maestre de la
"Concepción", que fue abandonada por su irreversible deterioro.

Juan Sebastián
Elcano (1476-1526)
La reducida flotilla,
compuesta por la "Victoria" y la "Trinidad", avistó el 7 de noviembre de
1521 las islas Molucas, desembarcando en la isla de Tidore.
Fueron bien recibidos y
enseguida comenzaron a intercambiar los objetos que les restaban por
comestibles frescos y las famosas "especias". Pronto los barcos estuvieron
cargados de clavo de olor, pimienta, nuez moscada y otras valiosos productos
aromáticos que en Europa se vendían a precio de oro.
EL REGRESO A ESPAÑA
La ya disminuida flota
vuelve a sufrir una nueva baja: la "Trinidad" hace agua y necesita de urgentes
reparaciones. La "Victoria no está mejor. Así las cosas, medio centenar de
hombres decidió quedarse a correr los riesgos de un dudoso retorno; no
imaginaron
que caerían en manos de los portugueses y que sólo tres volverían a España.
Portugal pretendía ejercer el monopolio de esa rica región del planeta.
Así casi cincuenta optaron
por afrontar la azarosa travesía que aún restaba. La "Victoria", nombre que
resultó providencial, partió el 21 de diciembre de 1521 rumbo a la lejana
Europa.

La "Victoria"
maqueta hecha por el Museo Naval de la Nación
La demanda en busca de,
la aún, lejana patria no fue nada fácil; navegaron por aguas que los portugueses
consideraban propias quienes, además, no tenían ninguna
contemplación con los intrusos. Esto los obligó a no tocar tierra, durante más
de cinco meses, ante la posibilidad de ser apresados.
DE REGRESO
Así arrostrando
tormentas, vientos contrarios que los demoraron hasta la exasperación, renovando
penurias y hambre, agotados y enfermos entraron en San Lúcar de Barrameda
el 6 de setiembre de 1522.
Según Pigafetta habían
recorrido más 14.000 leguas (unos 70.000 kilómetros). Los precarios
medios, de la época, para estimar la posición de una nave en medio del mar, no
permiten establecer fidedignamente esa cifra, pero si consideramos que la
circunferencia del Ecuador es de 40.076 Km. y que la expedición siguió una
ruta que implicaba una mayor distancia es posible que las afirmaciones del
italiano no sean exageradas.
Leguas más, leguas
menos no hacen mella en el mérito de esta increíble hazaña.
Sólo dieciocho hombres,
llegaron, de casi trescientos que habían partido tres años antes. Sólo una nave
nave desvencijada pero gloriosa retornaba...
Bien escribió Gustavo
Gabriel Levene, en su obra ya mencionada, "Nada semejante se había realizado
hasta entonces, y en materia de voluntades hazañosas y heroicas tampoco
nada, con semejante trascendencia, se ha verificado después."
SEBASTIÁN ELCANO
El rey Carlos V, quién
gracias a los descubrimientos de Colón, Magallanes y Elcano pudo decir "En mis
dominios nuca se pone el sol..." premio al navegante vasco con un escudo de
armas con un globo terráqueo y una leyenda en latín: que decía: "Primus
circumdedisti me" (Primero que me rodeaste).
Elcano, nacido en
Guetaria (Guipúzcoa), en 1476, murió, en el océano Pacífico el 4 de Agosto
de 1526 a poco de asumir el mando, en reemplazo de su jefe García Jofré de
Loaysa, fallecido durante una nueva expedición de siete barcos a la
"especiería". El océano que ayudó a explorar fue digna tumba para tan grande marino.
CONSECUENCIAS DEL VIAJE
Las consecuencias de
este fantástico viaje, seguramente el más osado vez alguna realizado,
fueron enormes:
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Se descubrió el
paso del sur, que con justicia se rebautizó como estrecho de Magallanes. Su
existencia posibilitó otra vía para la comunicación con el Pacífico y hasta la
construcción del Canal de Panamá fue el camino más corto para las rutas
marítimas hacia la costa occidental de América.
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Por primera vez el
océano Pacífico, el más grande de los océanos, fue navegado y se tuvo una idea
bastante aproximada de su verdadera extensión.
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Quedó demostrado, sin
lugar a dudas, que América era un nuevo continente independiente de
Asia.
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La rendondez de la
Tierra recibió una confirmación empírica. Ningún sabio de la época dudaba de
ella, ya 200 años A.C. Eratóstenes había demostrado -mediante un experimento tan
sencillo como genial-, le esfericidad terrestre y sus dimensiones aproximadas
pero... Faltaba que alguien diera la vuelta la mundo.
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Se conoció por vez
primera que navegando de este a oeste se ganaba un día.
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Se descubrieron las
islas Filipinas, que fue preciada colonia de España hasta fines del siglo XIX.
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Magallanes y Elcano
ensancharon el mundo conocido hasta entonces, así, los viajes
de exploración recibieron un nuevo impulso. Nuevas rutas y territorios fueron
descubiertos; ya nada fue igual...
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Sobre la figura de
Magallanes Antonio Pigafetta dijo: "La gloria de Magallanes sobrevivirá a su
muerte. Adornado de todas las virtudes, mostró inquebrantable constancia en
medio de sus mayores adversidades. En el mar se condenaba a sí mismo a más
privaciones que la tripulación. Versado más que ninguno en el conocimiento de
los mapas náuticos, era conocedor del arte de la navegación perfectamente..."
Es un verdadero blasón que el cabo,
donde se levanta el Faro Vírgenes, haya sido descubierto y bautizado por uno de
los más ilustres marinos de la historia.
Jorge East
TELPIN EDUCA
Abril de 2004
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de puerto San Julián es creación de Pablo Walker, Secretario de Turismo de dicha
ciudad.
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