ANIMALES TERRESTRES

En nuestro país existen cuatro formas de tortugas de tierra (común, chaqueña, patagónica y carbonaria o "yabotí") y, la mayoría, viven en una franja que ocupa el centro de la Argentina, desde Salta y Formosa hasta Chubut. Todas ellas se encuentran amenazadas de extinción (2). La modificación de su ambiente natural (por la expansión de las fronteras agropecuarias) y el comercio ilegal para abastecer al mercado de mascotas son las causantes de su progresiva desaparición. Hasta hace poco se vendían más de 10.000 tortugas terrestres al año. Hoy se desconoce el número de ejemplares traficados, pero se presume que es enorme.

Las enfermedades del cautiverio

tortugas en cautiverio

Las tortugas terrestres mantenidas bajo un mal cautiverio y como consecuencia de los cambios climáticos, del fotoperíodo y de la alimentación, suelen sufrir una importante gama de enfermedades.

En un ambiente doméstico, en donde hallamos pisos con baldosas que no les permiten caminar correctamente -ya que al patinar lo hacen apoyando el vientre sobre el suelo-, los animales malforman sus miembros. Los huesos de sus patas se desarrollan horizontalmente y no los pueden utilizar como soporte de sus cuerpos.

Afortunadamente, este tipo de debilitamiento no suele observarse en animales que viven en jardines.

En cuanto a su alimentación, existe la creencia popular de que estos reptiles pueden vivir consumiendo sólo lechuga, pepinos y unas cuantas verduras más. Por ello muchas sufren del debilitamiento o del exceso de calcificación de sus carapachos, hipotiroidismo, u otras anomalías. Flores, caracoles, insectos, frutas de todo tipo, hortalizas y carne picada cada 15 días, constituyen la dieta adecuada para ejemplares cautivos.