"No puede ser que yo, con tales indicios, no aclare mi origen..."

   "Edipo es el protagonista de una de las leyendas más célebres de la literatura griega, después del ciclo troyano. No poseemos los poemas épicos a los que esta leyenda dio origen, pero sabemos que existieron. Las aventuras de Edipo viven entre nosotros sobre todo por las formas trágicas.

   La madre de Edipo representa un importantísimo papel en la leyenda. Su nombre se da en formas muy distintas: en la Odisea se llama Epicaste; en los trágicos, Yocasta. En la versión épica del ciclo de Edipo, la madre del héroe se llamaba Eurigania, o bien Eurianasa. Otra variante la da el nombre de Astimedusa, y hace de ella una hija de Esténelo. Esta variante tiene por objeto vincular a Edipo, por su madre, con el ciclo heracleo.

   Además de éstas tradiciones concernientes a la madre de Edipo, existen otras que las mezclan utilizándolas arbitrariamente para resolver contradicciones que aparecen en el seno de la propia leyenda o entre sus diversas versiones.

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   Al nacer, pesó ya sobre Edipo una maldición. en la tradición representada por Sófocles, se trata de un oráculo que habría declarado que el niño nacido de Yocasta "matará a su padre". Para impedir que se cumpliera el oráculo. Layo expuso a su hijo recién nacido. Le  había perforado los tobillos para atarlos con una correa y la hinchazón producida por esta herida valió al niño el sobrenombre de Edipo, que significa "pie hinchado". Existe dos versiones distintas de este episodio: ora se cuenta que el recién nacido fue metido en una canasta y arrojado al mar, ora que fue abandonado en monte Citerón, cerca de Tebas. En la primera versión el lugar en que fue expuesto se ubica en la costa septentrional del Peloponeso, ya en Sición, ya en Corinto. Allí lo encontró la reina Peribea, esposa del rey Pólibo, que lo recogió y lo crió. En la otra versión se contaba que el niño había sido expuesto en una vasija en pleno invierno. Lo recogieron unos pastores corintios que se encontraban en la comarca con sus rebaños, y como sabían que su rey  no tenía hijos y deseaba uno, se lo ofrecieron.

      En la versión seguida por Sófocles, el criado del rey Layo, encargado por su amo de exponer al niño, lo entregó a los pastores extranjeros."  

            Pierre Grimal