CLERY EVANS HABLA DE SU ABUELO JOHN D. EVANS

Inició su relato diciendo: “Los galeses como los irlandeses, los escoceses, los bretones, los gallegos y los asturianos son celtas”.

Continuó: “En el País de Gales se vivía muy mal, la Revolución Industrial había generado mucha desocupación pobreza y explotación social. Los ingleses eran dueños de las minas de carbón y de las fábricas donde muchos niños y ancianos trabajaban. Se  había prohibido hablar el galés y las tradiciones se estaban perdiendo, así que algunos líderes galeses empezaron a buscar un lugar en el mundo donde vivir en libertad”.

“Pioneros como Lewis Jones (fundador de la ciudad que hoy se llama Trelew –pueblo de Luis-) y el capitán Sir Loves Jones Parry, barón del Castillo de Madryn (en su honor es que así se llama la ciudad de Puerto Madryn) se entrevistaron con autoridades del Gobierno Argentino -que alentaba la inmigración-  y la pacífica gesta galesa se puso en marcha. El gobierno del general Mitre respaldó la inmigración galesa y su ministro del Interior, el Dr. Guillermo Rawson, hizo todo lo posible para que los colonos tuvieran semillas  y elementos que les permitieran enfrentar el desafío de poblar el desierto patagónico. No fue la única vez que auxilió a los colonos. Por eso la capital de la provincia del Chubut se llama Rawson”.

"Mi abuelo fue parte del primer contingente de galeses que llegó a las desiertas y áridas costas de la Patagonia. Tenía sólo  tres años de edad, cuando arribó en un velero llamado “Mimosa”el 28 de julio de 1865, junto a otros 152 galeses. Desembarcaron frente a lo que es hoy la ciudad de Puerto Madryn. Los recibieron la desolación del desierto Patagónico y la falta de agua potable".

"El viaje fue muy penoso, el Mimosa no era un barco de pasajeros y la higiene del mismo muy precaria. Los chicos eran atados a sogas y bañados en el mar para sacarles los piojos. Una madre dio a luz y algunos inmigrantes fallecieron durante el viaje".

"Los primeros años fueron muy duros, ya que la mayoría no eran agricultores y el desierto hacía fracasar las cosechas de trigo. Pasaron mucha hambre y privaciones hasta que Aaron Jenkins encontró la forma de irrigar el suelo desviando parte del agua del río Chubut. Para fines del siglo XIX el Valle del Río Chubut (originalmente Chupat, que en Tehuelche significa: "transparente") producía el mejor trigo del mundo –el trigo que obtuvo la medalla de oro,  en la Exposición Internacional de Paris de 1889 era del Chubut, donde el rendimiento era mayor que en la Pampa Húmeda. En otra Exposición Internacional, la de Chicago, también volvió a obtener la máxima distinción.”

“Los tehuelches jugaron un rol muy importante en la vida de los inmigrantes galeses, les enseñaron a cazar y a sobrevivir en el desierto. Comerciaban con ellos intercambiando cueros, plumas y otras cosas, por pan, manteca y elementos que los “galensos” podían proveerles. 

"La relación se inició el día que se encontraron una mujer galesa con su bebita y una pareja de tehuelches; pasada la primera sorpresa la galesa le dio su hijita a la mujer tehuelche, quién la acunó. Fue una demostración de confianza que inició una amistad ejemplar entre dos pueblos de distintas culturas, pero muy nobles”.

“Así John Daniel Evans fue creciendo y explorando la meseta patagónica. Uno de sus amigos era el  hijo del cacique Wishel quién  le comentó que donde se ponía el sol había montañas, agua en abundancia, pastos y oro. Los galeses llamaban a los indios "Hermanos del Desierto”.

“En 1883 mi abuelo salió rumbo a la cordillera con tres amigos; iban a buscar oro y a tratar de llegan a los Andes. Pero los esperaba la tragedia. Por aquel entonces ya estaba concluyendo la “Campaña al Desierto” encabezada por el General Roca, los indios habían sido diezmados y muchos fueron llevados a un “reformatorio”-en realidad un campo de concentración- en Valcheta.

El 4 de marzo de 1884 mi abuelo y sus amigos fueron atacados por un grupo de tehuelches pertenecientes a la tribu del cacique Foyel. Se cree que fueron tomados como espías del ejército, como sea, el único que logró salir vivo de la encerrona fue John Evans, mi abuelo. Su caballo “Malacara”, realizó la proeza de romper el cerco, saltar a un profundo zanjón,  trepar por el lado opuesto y galopar incansablemente por más de un día y medio. Una hazaña propia de un caballo de raza criolla. John tenía una herida de lanza en la “paleta”, como él decía, pero el fiel Malacara estaba mucho peor,  había perdido sus herraduras, las piedras y los arbustos espinosos estaban destruyendo sus patas y sus vasos gastados iban dejando un reguero de sangre. John Daniel Evans pudo contar lo vivido gracias al “Malacara”, quien le salvó la vida. Sus amigos  fueron asesinados y además horriblemente mutilados. El lugar donde cayeron fue bautizado con el nombre de  “Valle de los Mártires” que se encuentra en el Departamento Provincial del mismo nombre.”

“La tragedia fue un episodio excepcional y único en la relación entre los galeses y los “Hermanos del Desierto” y por suerte no dejó resentimientos”.

“John Murray Thomas, un galés que había trabajado en Buenos aires de tenedor de libros y que comprendía muy bien los intereses argentinos y los compartía, insistía ante el Teniente Coronel Luis Jorge Fontana –primer gobernador del flamante Territorio Nacional del Chubut- de la necesidad de realizar exploraciones hacia el este, para encontrar nuevos lugares que poblar ya que el Valle del río Chubut empezaba a resultar insuficiente. Fontana estaba de acuerdo pero no se moverían hasta que todo estuviera debidamente organizado. Los galeses pusieron caballos y dinero. El gobernador creó un grupo de 29 hombres al que llamó “Compañía de Rifleros del Chubut”. Estaba conformado por 8 argentinos –uno era descendiente de galeses- dos alemanes, un norteamericano y 19 galeses, . Fueron armados con fusiles y bien entrenados.  Partieron el 19 de octubre de 1885, desde las afueras de Gaiman, con 260 caballos, equipos científicos y víveres. John Daniel Evans era uno de los rifleros. Su función era la de baqueano; su ingenio y conocimientos del desierto lo hacían el más indicado para tan importante tarea”.

“El 25 de noviembre de 1885, hace ya 117 años, llegaron al valle que unos llamaron “Cwm Hyfryd” -Valle Encantador”-  y  “Valle de las Frutillas” otros. Pues estaba tapizado de ellas. Después Fontana le puso oficialmente el nombre de “Valle 16 de Octubre” para recordar la fecha en que en 1884 se promulgó la Ley de Territorios Nacionales en la que mucho insistieron los galeses. Acamparon en lo que hoy es la ciudad de Trevelin.

“La exploración continuó y John Daniel Evans montado en su fiel Malacara, recorrió junto a Luis Jorge Fontana,  centenares de kilómetros del territorio chubutense regresando al punto de partida el 1º de febrero de 1886. Fontana fue un hombre a la altura de su misión y sus deberes, veterano de la Guerra del Paraguay, explorador del Chaco y fundador de la ciudad de Formosa era también naturalista con formación universitaria.

“Posteriormente Fontana y John Evans volvieron al valle, donde hoy se asientan Trevelin y Esquel, para hacer las primeras mensuras, para entonces Fontana y mi abuelo ya eran amigos”.

“En junio de 1888, John acompaña a un tío a comprar caballos en Carmen de Patagones y pasa por el campo de concentración de Valcheta. Una figura corre por detrás del alambrado gritando: “bara, bara chiñor” (pan, pan –en galés-) se acerca y descubre que era su amigo, el hijo del cacique Wishel, logra darle algún alimento y tiempo más tarde cuando consigue dinero retorna para rescatar a su “Hermano del Desierto”, pero ya había muerto. Nunca pudo olvidar ese hecho tan triste.”

“El 17 de setiembre de 1888 John Daniel Evans es el jefe y guía de la primera caravana de vagones, carros, 200 caballos y una carreta tirada por bueyes que parte hacia la Colonia 16 de Octubre. Se iniciaba el poblamiento de la cordillera. La caravana estaba compuesta de 40 personas, la mayoría galeses y  veteranos de la "Compañía de Rifleros del Chubut". Serían propietarios de las primeras 50 leguas cuadradas de campo, otorgadas por el Gobierno Nacional en ese Valle. Llegaron el 20 de noviembre de 1888, izaron la Bandera Argentina y cantaron el Himno Nacional. 

"Comenzaba una nueva etapa de la colonización galesa.”

“El Valle 16 de Octubre prosperó y John Evans fundó un molino harinero en 1896, que luego sería el “Molino Andes”, el más importante de la región. Hoy ese enorme edificio de ladrillos y varios pisos de altura es el Museo de Trevelin, asiento de la Secretaría de Cultura y del Honorable Concejo Deliberante de la ciudad.”

“En 1897 fallece su primera esposa Elizabeth, al dar a luz a Binoni, su quinto hijo. En 1900 se vuelve a casar.  Su esposa Annie Hughes, es viuda y tiene dos hijos, pero nacerán otros y John será padre de una familia de 12, el último -Milton- fue mi padre”.

“El 30 de abril de 1902 participa con su familia, del histórico plebiscito, en la escuela 18 de Río Corintos, donde los habitantes del Valle 16 de Octubre, por unanimidad manifestaron su decisión de ser argentinos”.

“En 1910 John Evans viajó y gestionó ante los gobiernos de Chile y Argentina el apoyo para construir una vía que conectara a Chubut con el Pacífico. Lamentablemente no supieron ver lo que hoy se trata de logra con el Corredor Bioceánico”.

“En 1916 Evans fundó una Central y Red Telefónica en la Colonia 16 de Octubre. Dos años después John Evans, Elías Owen y Thomas Morgan compraron la Legua Nº 14 e hicieron una reserva para fundar un pueblo. Se formó la primera Comisión de Fomento y John Daniel Evans fue su primer Presidente. Trevelin (Tre: pueblo, Velin: molino) nace oficialmente ese año de 1918.

“John Daniel Evans murió en 1943, a los 81 años luego de una vida rica y fructífera”

Clery finalizó su exposición con una pregunta: -¿Qué hubiera pasado si mi abuelo hubiese muerto en el Valle de los Mártires? ¿Se habría descubierto y poblado el Valle 16 de Octubre para la fecha en que ocurrió? ¿Hubiera habido suficientes pobladores para justificar un plebiscito? ¿Serían  ahora argentinas, las 360.000 hectáreas que un 30 de abril de 1902 los habitantes del Valle 16 de Octubre salvaron para la República?

La concurrencia del Teatro de la Torre  aplaudió con fuerza estos relatos tan poco conocidos fuera de la provincia del Chubut pero tan esenciales en la historia de nuestra Nación.

Crónica:

Jorge East

TELPIN Educa

Diciembre de 2002